Artritis Idiopática Juvenil


¿QUÉ ES LA ARTRITIS JUVENIL?

juvenil

ARTRITIS ASOCIADA A ENTESITIS 

Este tipo de enfermedad se caracteriza por la inflamación de las articulaciones y lo que se conoce como “entesis”, es decir, los lugares donde los tendones se unen al hueso. Con frecuencia se manifiesta en las articulaciones de las extremidades inferiores, incluyendo caderas, rodillas y pies. Puede ser leve en algunos niños o más severa en otros. Podría derivar en inflamación de la espalda. También se refiere a ella como espondiloartritis y generalmente empieza entre los 8 y los 15 años. Ocurre principalmente en niños varones. Por lo regular, los niños con artritis asociada a entesis dan positiva la prueba del gen HLA-B27.

En muchos niños, los síntomas sistémicos de la enfermedad, como la fiebre, desaparecen completamente. La artritis podría aparecer y desaparecer por semanas, pero en la mayoría de casos es una enfermedad crónica.

 

 ARTRITIS SISTÉMICA

La palabra “sistémico” significa que “afecta a todo el cuerpo”. Esta es la forma menos común de artritis idiopática juvenil y puede afectar a los órganos internos del niño además de las articulaciones.

La poliartritis puede desarrollarse en la articulación temporomandibular (ATM o articulación de la mandíbula) y en la columna cervical (cuello). La artritis en la articulación temporomandibular puede restringir el movimiento normal de la mandíbula. También puede provocar el crecimiento anormal de la mandíbula. La artritis del cuello puede originar inestabilidad debido a fusión de los huesos de la columna cervical, con posibilidad de lesión en la médula espinal a partir de un trauma relativamente menor.

Los niños con poliartritis, que dan la prueba sanguínea del FR (factor reumatoide) positivo presentan una enfermedad más parecida a la artritis reumatoide que los que la dan negativa. Quienes tienen este tipo de enfermedad son más susceptibles a síntomas más severos de las articulaciones y al desgaste, que los que no presentan el FR.

 

POLIARTRITIS

 El término poli significa “muchas”, en este caso afecta muchas articulaciones. Un 25% de los casos de AIJ son de poliartritis. Esta enfermedad afecta cinco o más articulaciones y la manifiestan más niñas que niños. Esta artritis usualmente afecta las articulaciones pequeñas de los dedos y de las manos, aunque también puede incluir a las que soportan mucho peso, como las rodillas, la cadera, los tobillos y los pies. Normalmente, involucra a las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo, por ejemplo, las dos muñecas, izquierda y derecha. Los niños con esta enfermedad tienen un menor riesgo a inflamación ocular. Puede bastar con las consultas anuales con el oftalmólogo, a menos que se le recomiende lo contrario.

La palabra artritis significa inflamación de las articulaciones. Esta inflamación causa dolor, rigidez, hinchazón y disminución de movilidad. Sin embargo, únicamente sentir dolor en las articulaciones no significa tener artritis. Es artritis si hay signos de inflamación y si el dolor en la articulación está presente durante el reconocimiento físico. La artritis puede ser una enfermedad crónica, lo que significa que podría durar meses o años. La artritis juvenil (AIJ) se refiere a la artritis o a una condición relacionada con la artritis (enfermedad reumática) que ocurre antes de los 16 años de edad.
La artritis también afecta a los niños como un síntoma de otras enfermedades, entre las que se encuentran las que afectan a la columna vertebral, la piel, el tracto gastrointestinal y otros órganos.
Aún se desconoce la causa de la mayoría de las formas de artritis juvenil. La artritis juvenil no es contagiosa y no existe evidencia de que las comidas, las toxinas, las alergias o la carencia de vitaminas jueguen un papel en el desarrollo de esta enfermedad. Las investigaciones actuales indican que puede haber una predisposición genética a la artritis juvenil. En otras palabras, la combinación de los genes que el niño haya heredado, en conjunción con otros factores que no están definidos al momento, puede contribuir en su desarrollo.
La mayoría de los síntomas de la artritis juvenil se deben a la inflamación, presentando calor, hinchazón y enrojecimiento. Usualmente, se origina por un sistema inmunológico demasiado activo y que causa daño al cuerpo. Al existir artritis juvenil, el sistema inmunológico (que es un mecanismo de defensa natural del cuerpo contra la infección) por algún mal funcionamiento daña las articulaciones. Por esta razón, la artritis juvenil es considerada una enfermedad auto-inmune. A pesar de que la causa o las causas son desconocidas, existen diversos tratamientos que son efectivos, y están disponibles para ayudar a controlar la artritis juvenil.
Señales de inflamación en las articulaciones:
• Piel enrojecida
• Hinchazón
• Calor
• Sensibilidad al tacto
• Dolor

Es importante determinar si el niño tiene artritis o una afección relacionada, ya que los tratamientos son diferentes en cada caso. El diagnóstico precoz y su tratamiento son fundamentales para prevenir o reducir el daño en las articulaciones.
A pesar de que en la actualidad no existe una curación para la artritis, hay varias terapias. Para obtener un diagnóstico, el médico de cabecera puede enviar al niño a un especialista reumatólogo pediatra. Es una muy buena idea obtener un diagnóstico temprano, de esta manera también podrá empezar el tratamiento de manera oportuna. Un tratamiento precoz dará mejores resultados y limitará el daño de las articulaciones.

 

TIPOS DE ARTRITIS IDIOPÁTICA JUVENIL (AIJ) 

La forma de artritis más común en los niños es la artritis idiopática juvenil (AIJ). Es una de las enfermedades crónicas más comunes de la niñez, casi tan común como la diabetes juvenil dependiente de insulina. Antes se le conocía como Artritis Reumatoide Juvenil (ARJ) y Artritis Crónica Juvenil (ACJ). Comúnmente es una condición leve que causa pocos problemas, pero podría causar serios problemas en casos severos.

Los síntomas observados en las articulaciones con AIJ incluyen: hinchazón, rigidez, enrojecimiento, calor o dolor en la articulación afectada, que a menudo empeora al despertar o después de permanecer inmóvil por un período de tiempo. Entre los síntomas adicionales que no se observan en las articulaciones se cuentan: fatiga, insomnio, falta de apetito y pérdida de peso. Sin embargo la AIJ afecta a cada niño de manera diferente algunas de estas señales de artritis pueden afectar a unos niños más que a otros.

Los síntomas de AIJ no sólo varían de un niño a otro. También cambian de un día para el otro y en el mismo niño, incluso podrían variar durante un mismo día. Un día podría parecer que el niño ha entrado en una etapa de remisión. Remisión es un período en el que los síntomas de la artritis desaparecen y los resultados de los exámenes físicos mejoran. Únicamente su médico puede decidir si su hijo se encuentra o no en remisión y para ello, deberá realizarse un examen, ya que la artritis se considera como activa aunque sólo una articulación esté inflamada.

También habrá días en los que el niño experimente episodios en los que la artritis sea más activa. El niño podría no sentirse bien, tener dolor o presentar una articulación hinchada, enrojecida y que no se mueve bien.
El diagnóstico de AIJ se basa en los resultados del examen físico y la ejecución de varios análisis de laboratorio podrían emplearse para corroborarlo. El diagnóstico se efectúa por la presencia de artritis activa en una o más articulaciones por un tiempo mínimo de seis semanas consecutivas y después descartar otras enfermedades.

Existen varios tipos de AIJ:

OLIGOARTRITIS

El término  oligo significa “pocas”, en cuyo caso afecta pocas articulaciones. Es la forma más común de AIJ, particularmente en niños pequeños. Esta artritis afecta cuatro o menos articulaciones, típicamente las articulaciones grandes (rodillas, tobillos o codos). Es particularmente común en niños de raza blanca, donde representa aproximadamente el 40% de los casos nuevos de AIJ y se desarrolla hacia la edad de sies años. Los niños con oligoartritis se hallan con mayor riesgo de desarrollar una inflamación crónica del ojo llamada uveítis. Las niñas tienen mayor riesgo de presentar ambos trastornos.

El niño deberá visitar regularmente al oftalmólogo. Los niños con oligoartritis que dan positivo el análisis de sangre AAN (anticuerpos antinuvleares) enfrentan las mayores probabilidades de inflamación ocular y se les deben revisar periódicamente los ojos. No obstante, los niños con oligoartritis también son menos propensos a problemas serios de las articulaciones que los que tienen otros tipos de AIJ.

ARTRITIS PSORIÁSICA JUVENIL

La artritis psoriásica juvenil (APJ) es un tipo de artritis que afecta a niños y niñas y sobreviene en asociación con la psoriasis, condición que afecta la piel. Sin embargo, la psoriasis puede comenzar muchos años antes o después de la aparición de la artritis. Los síntomas de la psoriasis incluyen un sarpullido rojo escamoso, comúnmente detrás de las orejas, en párpados, codos y rodillas y en la línea del cuero cabelludo o la parte inferior del vientre, a nivel del ombligo. Pueden haber depresiones puntiformes o surcos en las uñas de las manos. Es probable que la psoriasis se produzca por los antecedentes familiares y no por la artritis del niño.

ARTRITIS INDIFERENCIADA 

Cualquier artritis de origen desconocido cuyos síntomas duren al menos seis semanas y que no cumpla con el criterio de ningún otro tipo de AIJ o cuyos síntomas abarquen dos o más tipos, se clasifica como “artritis indiferenciada”.

 

DIAGNÓSTICO DE LA ARTRITIS JUVENIL 

El diagnóstico puede incluir los siguientes pasos:

• Un historial clínico completo que ayude a determinar el tiempo y las características de de los síntomas que se hayan presentado, para así descartar otras posibles causas, tales como, traumatismo o infecciones, y para saber si otros miembros de la familia han tenido artritis o alguna condición relacionada.
• Un examen físico, para observar la inflamación de las articulaciones, sarpullido, nódulos o problemas de visión, que podrían sugerir la presencia de artritis juvenil o de la alguna enfermedad asociada.
• Pruebas de laboratorio, que incluyan la tasa de sedimentación eritrocítica (ESR por sus siglas en inglés), pruebas de anticuerpos antinucleares (AAN), anti-péptido cíclico citrulinado (anti-ccp), prueba del factor reumático (RF), tipificación del antígeno HLA-B27, recuento sanguíneo completo y análisis de orina. También se podrían solicitar otras pruebas, si es que el doctor las considera necesarias.
• Radiografías de las articulaciones, para indagar si existen señales de daño en las mismas. La obtención de imágenes radiológicas podría incluir un ultrasonido, una tomografía computarizada y una resonancia magnética, así como también, los tradicionales rayos-x. La obtención de un diagnóstico es un buen primer paso hacia la elaboración de un plan para el tratamiento de la artritis del niño.

 

TRATAMIENTO DE LA ARTRITIS JUVENIL 

Los niños con artritis ideopática juvenil podrán lograr un mejor resultado a través del diagnóstico y tratamiento tempranos. El tratamiento del niño dependerá del tipo de artritis y de sus síntomas particulares.

Todos los programas para el tratamiento de la artritis juvenil tienen como objetivo:
• Controlar la inflamación;
• Aliviar el dolor;
• Prevenir daños en las articulaciones; y
• Optimizar la habilidad de realizar las actividades cotidianas.

El programa de tratamiento del niño incluirá el uso de medicamentos, ejercicios, cuidado de la visión, atención dental y una nutrición adecuada. Ocasionalmente, otros tratamientos, tales como cirugías, podrían ser necesarias para resolver complicaciones especiales a largo plazo.

Debido a la existencia de varios tratamientos para niños con AJ, a menudo se requiere de la colaboración de un equipo de profesionales de la salud. Estos especialistas podrían incluir a un reumatólogo pediatra, una enfermera, un terapeuta físico y ocupacional, un trabajador social, un nutricionista, un oftalmólogo, un psicólogo, un neurólogo, un nefrólogo, un cardiólogo, un dentista o un cirujano ortopédico.

 

MEDICAMENTOS 

La primera meta del uso de la terapia con medicamentos es el reducir la inflamación, aliviar el dolor y optimizar su habilidad para realizar actividades diarias. Las metas a largo plazo son prevenir el progreso de la enfermedad y la destrucción de hueso, cartílago y tejidos blandos, tales como músculos, tendones y la cápsula articular.
Frecuentemente, se receta más de un medicamento a la vez para tratar la artritis del niño. Los siguientes medicamentos han sido utilizados para el tratamiento de niños con artritis o condiciones afines.

Medicamentos Antiinflamatorios No-esteroides (AINE) .Son fundamentales en la terapia inicial de la artritis juvenil. No todos los niños responden a cada medicamento. Por este motivo, el médico debe probar distintas medicinas antiinflamatorias no esteroides para encontrar la que tenga el efecto deseado.

Fármacos Antirreumáticos Modificadores de la Enfermedad (FARME).No producen un efecto antiinflamatorio, ni alivian el dolor de inmediato, al contrario, puede durar varias semanas o meses después del inicio de la terapia para que funcionen. Los medicamentos FARME previenen daños en las articulaciones, como la destrucción ósea y la pérdida del espacio articular. Estas medicinas se utilizan con más frecuencia en combinación con los medicamentos antiinflamatorios no esteroides.

Metotrexato  . Se trata del fármaco antirreumático modificador de enfermedad que más se prescribe para niños y adultos con artritis.

Sulfasalazina

Leflunomida

Corticosteroides

Hidroxicloroquina

Agentes biológicos   Los agentes biológicos, también denominados modificadores de la respuesta biológica (MRB), constituyen una nueva clase de fármacos utilizados para el tratamiento de varias enfermedades, entre las que se incluye la artritis idiopática juvenil. Estos medicamentos funcionan impidiendo que el sistema inmunológico cause inflamación.Hasta el momento existen cinco biológicos aprobados por la FDA para tratar artritis reumatoide en niños: el etanercept (Enbrel), el adalimumab (Humira), el abatacept (Orencia), el canakinumab (Ilaris), y el tocilizumab (Actemra).

Analgésicos .Los analgésicos (acetaminofeno, tramadol) no reducen la inflamación, pero alivian el dolor.

 

EJERCICIO

Los ejercicios cumplen un papel importante en el tratamiento de todos los tipos de artritis juvenil. En los niños con artritis, el ejercicio ayuda a mantener las articulaciones en movimiento y los músculos fuertes, al mismo tiempo que se recupera la movilidad y la fortaleza perdida. La práctica constante de ejercicio facilitará la realización de actividades cotidianas como caminar y vestirse.

 

EJERCICIO TERAPÉUTICO 

Las terapias física y ocupacional pueden contribuir en la mejoría del movimiento de las articulaciones que tienen dificultad al moverse. Mientras el uso de medicamentos reduce el dolor y la inflamación, únicamente el ejercicio terapéutico puede restaurar la habilidad de movimiento de una articulación. Estos ejercicios facilitarán el desempeño de otras actividades rutinarias como caminar, escribir, vestirse, etc.
Los ejercicios de amplitud de movimiento ayudan a mantener la flexibilidad de las articulaciones. Esta clase de ejercicios son muy importantes para aquellos niños que tienen dificultad al mover una articulación o si las articulaciones se han doblado. Las articulaciones que no se mueven bien se encuentran con mayor riesgo de desarrollar artritis degenerativa, inclusive si la inflamación está bien controlada.
Los ejercicios de fortalecimiento incrementan la resistencia y fuerza de los músculos. Cuando los músculos son fuertes pueden brindar soporte a las articulaciones que son débiles.

 

ACTIVIDADES RECREACIONALES Y DEPORTIVAS 

Las actividades recreacionales ayudan a que su hijo ejercite sus articulaciones y sus músculos, a que se desarrolle socialmente y a que se divierta. Pero debe recordar que las actividades recreacionales no deben reemplazar a los ejercicios terapéuticos.
La participación en deportes y en actividades recreativas ayuda a los niños con artritis a tener más confianza en su capacidad física. Fomente actividades como la natación y el montar en bicicleta, ya que éstas permiten ejercitar las articulaciones y los músculos sin que sientan presión por soportar demasiado peso. Generalmente, actividades tales como saltar en un trampolín o trotar no son recomendables. Sin embargo, se podrían permitir deportes agresivos tales como el fútbol o el baloncesto, si es que su artritis se encuentra bajo control. La práctica de ejercicios especiales y el uso de equipo de protección pueden reducir el riesgo de desarrollar una lesión.

 

FÉRULAS (TABLILLAS) Y APARATOS ORTÓTICOS

Las férulas o tablillas ayudan a mantener las articulaciones en posición correcta y alivian el dolor. Si una articulación se está deformando o corre riesgo de desarrollar una deformación, una férula puede ayudar a que la articulación gradualmente regrese a su posición normal.

Entre las férulas que se utilizan con más frecuencia se encuentran las férulas de extensión de rodillas, las férulas de extensión de muñecas y las férulas anulares para los dedos de las manos. Los aparatos ortóticos o plantillas para los zapatos podrían ayudar si existen diferencias en el largo de las piernas y problemas de equilibrio.

 

CUIDADO VISUAL 

La inflamación ocular se asocia con diversas formas de artritis juvenil. Sin embargo, si se hacen estudios oculares con frecuencia se pueden identificar problemas inflamatorios en su etapa inicial y reducir el riesgo de que se produzca la pérdida permanente de la visión. Los estudios oculares son importantes ya que, a menudo, no existen síntomas visuales, además que el grado de actividad de la artritis de su niño no tiene impacto directo en el grado de actividad de la uveítis.
Los niños con oligoartritis tienen el mayor riesgo de desarrollar inflamación ocular crónica (uveítis). La uveítis crónica se produce con mayor frecuencia en mujeres jóvenes con oligoartritis cuando la sangre contiene una proteína conocida como anticuerpo antinuclear (AAN). Esta condición aparece comúnmente durante los primeros tres a cinco años después del diagnóstico, pero se han reportado casos en los que la uveítis se ha presentado hasta 30 años después de que se diagnosticó la artritis.
También se puede manifestar en niños con otros tipos de artritis juvenil. Por lo tanto, es muy importante que un oftalmólogo revise los ojos de todos los niños con artritis juvenil cuando se diagnostique y, posteriormente, de modo regular. Esto permite que el oculista detecte problemas en sus etapas iniciales y comience el tratamiento adecuado con rapidez, evitando dificultades a largo plazo .

CUIDADO DENTAL 

Los niños con artritis pueden tener problemas al tratar de abrir la mandíbula, lo cual podría dificultar la limpieza dental. El dentista puede sugerir diferentes cepillos de dientes, cepillos de dientes eléctricos, soportes para hilo dental, palillos dentales y enjuagues bucales que ayudarán a que el niño conserve los dientes y encías saludables.
Los medicamentos también pueden afectar la salud y el desarrollo oral de los niños. Los niños mayores que ya han reemplazado alguna articulación pueden necesitar un antibiótico antes de que se les realice un trabajo dental. La articulación frente a los oídos, donde la mandíbula inferior se conecta con la base del cráneo, es la articulación temporomandibular (ATM). La artritis puede afectar esta articulación de la misma manera que lo hace con otras, provocando dolor, rigidez y la alteración del crecimiento. Para evitar el dolor y la rigidez se pueden recomendar terapia y ejercicios de la mandíbula. Si se detecta este tipo de artritis, el dentista puede recomendar una consulta precoz con un ortodoncista. En ciertas ocasiones, podría requerirse el uso de una inyección con esteroides o inclusive cirugía.

 

DIETA 

La pérdida y el aumento de peso son dos asuntos importantes para los niños que tienen artritis. La pérdida de peso podría suceder ya que la artritis demanda mucho del cuerpo de su niño, lo que se traduce en la necesidad de consumir una cantidad mayor de calorías. Sin embargo, muchos niños se sienten muy enfermos o cansados para comer. Los niños pueden tener dificultades al comer debido al dolor o a la movilidad limitada de las mandíbulas.
Se debe animar al niño a que coma una dieta balanceada, a intervalos regulares e incluir bocadillos planificados entre comidas, aunque no quiera comer, podría ser muy útil. Es muy importante que reduzca las porciones que su niño consume, al mismo tiempo que incrementa el contenido nutricional de cada alimento o bebida que su niño ingiere, por ejemplo, dándole alimentos fortificados.
Por otro lado, los niños con artritis, podrían excederse de peso debido a los efectos secundarios del uso de corticosteroides o por la falta de actividad física. El exceso de peso hace que articulaciones como las rodillas, la cadera y los tobillos se esfuercen mucho más. La combinación adecuada de ejercicios y una dieta balanceada es muy importante.

 

CIRUGÍA 

Cuando la AJ se encuentra en sus etapas iniciales, en muy raras ocasiones se emplea la cirugía como parte del tratamiento. Sin embargo, la cirugía puede servir para aliviar el dolor, corregir una diferencia de longitud de las piernas, enderezar una articulación deformada o torcida, o reemplazar una articulación deteriorada.
En una cirugía de reemplazo de una articulación deteriorada, ésta es reemplazada completamente por una articulación artificial. Este procedimiento se emplea más comúnmente en adolescentes, cuyo crecimiento ha concluido. La razón más común para someter al paciente a este procedimiento es la presencia de un dolor intenso en una articulación deteriorada gravemente. A menudo, este procedimiento se realiza en las caderas y en las rodillas. Cuando esta cirugía se usa debidamente, puede reducir el dolor y aumentar la funcionalidad de la articulación notablemente.
La liberación de tejido blando podría ayudar a mejorar la posición de una articulación que se ha salido de su lugar. Durante esta cirugía, el cirujano realiza un corte y repara los tejidos tensos que podrían causar una contractura. Esto le permite a la articulación regresar a una posición más normal.
La cirugía de fusión articular se utiliza cuando la articulación se encuentra deteriorada tan gravemente, que no es posible aliviar el dolor o no puede generar movimiento a través de otros tratamientos. El proceso de fusión sucede, cuando el médico cirujano, fija permanentemente una articulación en una posición. Este procedimiento elimina el movimiento que contribuye al dolor o que podría causar una lesión.