Artritis Reumatoide


 ¿QUE ES LA ARTRITIS REUMATOIDE?

La artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad crónica, autoinmune e incapacitante, que afecta a todo el organismo y que se caracteriza principalmente por la inflamacion y el deterioro de las articulaciones.

La inflamación, causa dolor, rigidez e hinchazón, y si no se trata de forma eficaz desde el principio, conduce a la pérdida de la funcionalidad de las articulaciones afectadas y, por consiguiente, a la incapacidad progresiva. La AR puede afectar también a otras partes del organismo y traer consigo otras complicaciones como la fatiga, la anemia, las enfermedades cardiovasculares y la osteoporosis.

¿A QUIEN AFECTA?

La AR puede afectar a personas de cualquier edad. La mayor parte de los pacientes son adultos jóvenes, principalmente mujeres, con edades comprendidas entre los 25 y los 55 años. En España, alrededor de 250.000 personas padecen en la actualidad Artritis reumatoide.

SÍNTOMAS

Entre los principales síntomas destacan: dolor, inflamación, rigidez articular, fiebre, fatiga y limitación del movimiento en las articulaciones de las manos, pies, codos, rodillas y cuello. Estas manifestaciones pueden comenzar de forma leve y progresiva o aparecer repentinamente en forma de brote agudo.

Un paciente que presente síntomas como movilidad reducida, manos hinchadas, atrofia muscular, febrícula y fatiga, cuyas articulaciones muestran calor y sensibilidad al tacto, deberá consultar con un reumatólogo la posibilidad de que esté experimentando las primeras manifestaciones de Artritis Reumatoide.

DIAGNÓSTICO

La Artritis Reumatoide deteriora la calidad de vida del paciente debido al dolor y a la incapacidad que produce. El 40% de los pacientes quedan incapacitados para trabajar a los 5 años del diagnostico; pero incluso actividades tan cotidianas como atarse los cordones, asearse, vestirse o preparar la comida, se convierten en grandes retos que el paciente con AR tiene que superar día a día con mucha dificultad. Sin embargo el diagnóstico y tratamiento de la AR, en las fases tempranas de la enfermedad, puede evitar que la articulación se dañe de forma irreversible.

Para realizar el diagnóstico correcto, el reumatólogo tiene que valorar los síntomas y hacer una exploración de las articulaciones en busca de inflamación o deformidad. Además, para no confundirla con las otras enfermedades reumáticas con síntomas similares, es necesario realizar un análisis de sangre y radiografías para confirmar el diagnóstico.

Uno de los parámetros que se miden en el análisis de sangre es el Factor Reumatoide, un anticuerpo que se dirige contra el propio organismo. Aproximadamente el 80% de las personas que padecen AR son seropositivas para el Factor Reumatoide (es decir que tienen este anticuerpo presente en la sangre). El Factor Reumatoide se asocia a una AR más agresiva.

TIPOS DE TRATAMIENTO

El objetivo principal del tratamiento de la Artritis Reumatoide es alcanzar la remisión, es decir, que el paciente esté libre de síntomas.

Hay dos grupos principales de fármacos para tratar la AR:

  • Fármacos que sirven para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo (AINEs y glucocorticoides).
  • Fármacos que modifican la evolución de la enfermedad a largo plazo (fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad -FAMEs- y fármacos biológicos).

FÁRMACOS BIOLÓGICOS

Actúan a nivel del sistema inmunológico disminuyendo la respuesta inflamatoria.Existen varios tipos de fármacos biológicos utilizados en Artritis Reumatoide:

  • Inhibidores de la interleuquina 6 (IL-6), molécula que juega un papel importante en la inflamación.
  • Fármacos que actúan sobre las células B yT, principales células implicadas en el proceso inmunológico.
  • Inhibidores del TNF (Factor de Necrosis Tumoral), molécula que interviene en el proceso inflamatorio

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