Espondilitis Anquilosante


ESPONDILITIS ANQUILOSANTE

La palabra deriva del griego “spondylos”, que significa vértebra y “ankylos”, que significa soldadura. Existen 7 vértebras en la columna cervical, 12 en la dorsal y 5 vértebras lumbares, unidas entre sí por diferentes articulaciones y ligamentos. El sacro, a su vez, se une al resto de la pelvis a través de unas articulaciones llamadas sacroilíacas. Precisamente en estas últimas es donde se inicia casi siempre la inflamación, extendiéndose hacia otras articulaciones. La enfermedad evoluciona lentamente, pero si no se trata puede llegar a fusionar las vértebras entre sí, dejando la columna rígida, carente de movilidad y flexibilidad. 
Afortunadamente son muy pocos los enfermos con espondilitis anquilosante a los que se les sueldan todas las vértebras y cuya columna vertebral queda anquilosada y rígida. Esto es debido a la combinación del tratamiento farmacológico y la terapia de rehabilitación y gimnasia. 
La detección temprana, como se puede fácilmente deducir, es fundamental para un buen pronóstico de la enfermedad. 
La enfermedad aparece sobre todo en personas jóvenes, especialmente en varones entre los 15 y los 25 años. En algunos casos puede comenzar en la infancia o la adolescencia. En las mujeres la espondilitis anquilosante suele ser más leve y, por ello, muchas veces es más difícil de diagnosticar. Puede aparecer en personas sanas o en pacientes con una enfermedad en la piel, psoriaris o enfermedades inflamatorias del intestino.

 

EPIDEMIOLOGIA Y ORIGEN

La causa de la espondilitis anquilosante es desconocida, aunque ya ha sido identificado un gen responsable, el HLA B27, presente en otras enfermedades del mismo grupo . En nuestro país se calcula que entre el 6 y el 8% de la población tiene esta característica del HLA. Sin embargo, no todas las personas que presentan el antígeno activado van a desarrollar la enfermedad, hay otros factores medioambientales que la desencadenan a edades tempranas.Alrededor de un 95% de las personas con espondilitis presentan el antígeno HLA-B27 (no al revés, es decir, no todas las personas con el antígeno van a padecer la enfermedad, se calcula que entre un 6 y un 10% desarrollará la enfermedad).
Se conoce también que es más frecuente en personas que ya padecen otras enfermedades reumáticas, como la psoriasis, alguna enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa, Crohn…) o infecciones del tracto urinario.

 

SINTOMATOLOGIA

Los tratamientos actuales -fármacos, rehabilitación y gimnasia- permiten en la mayoría de los casos controlar los síntomas y la evolución de la enfermedad.
El dolor en la parte baja de la espalda empeora por la noche, en la mañana o después de un período de inactividad. Se presenta también dolor y rigidez en la cadera, movimientos limitados, sobre todo cuando están involucrados los relacionados con la columna y las caderas. Puede observarse en pacientes encorvamiento crónico, dolor en el cuello y en los talones.
En algunos pacientes la enfermedad puede comenzar con inflamación de una o varias articulaciones: rodillas, tobillos, dedos del pie, o por dolor debido a la inflamación de aquellas zonas donde se fijan los ligamentos y tendones a los huesos, como el talón o el tendón de Aquiles.
En su evolución se producen ataques o brotes sucesivos de dolor lumbar, con o sin síntomas de artritis (en hombros, caderas, rodillas o tobillos) o de inflamación en los puntos de unión de tendones y ligamentos al hueso. En el tiempo que media entre ataque y ataque de la enfermedad, el paciente está libre de síntomas y puede realizar su vida familiar y laboral normal, excepto en aquellos pacientes en que se vea afectada la cadera.

Existen otros síntomas fuera del aparato locomotor, sobre todo en la estructura del globo ocular, como es la uveítis. Raras veces pueden presentarse lesiones pulmonares o en las válvulas cardíacas. La inflamación y la pérdida de movilidad de las articulaciones de la caja torácica y de la columna dorsal pueden producir una rigidez y una disminución de la elasticidad del tórax, que repercute sobre la función de la respiración.

 

DIAGNOSTICO

En la espondilitis puede observarse la progresión de la enfermedad a través de las vértebras. Factores de mal pronóstico son la artritis periférica (sobre todo de cadera), edad de inicio antes de los 16 años, el grado de limitación vertebral o la escasa respuesta a los fármacos antiinflamatorios.
Con el fin de reconocer a los pacientes con espondilitis en estadios tempranos y, de esta forma, evitar el retraso en el diagnóstico, el Grupo de Espondiloartritis de la Sociedad Española de Reumatología (GRESSER) comenzó en el año 2004 un registro que contiene los primeros síntomas de los pacientes.
Entre las recomendaciones de Guía de práctica clínica sobre el manejo de los pacientes con Espondiloartritis destaca que el diagnóstico precoz ha de ser considerado una prioridad.
Se recomienda, asimismo, implantar estrategias que fomenten el conocimiento de las espondiloartritis y la colaboración entre médicos de Atención Primaria y reumatólogos para establecer criterios adecuados de derivación de estos pacientes. En este sentido se recomienda derivar al reumatólogo lo antes posible a aquellos pacientes menores de 45 años que cumplan los siguientes criterios:

  • lumbalgia inflamatoria
  • artritis asimétrica preferentemente en miembros inferiores, entesitis, dactilitis
  • raquialgia o artralgias + 1 de:

– Psoriasis

– Enfermedad Inflamatoria Intestinal

– Uveítis anterior.

– Historia familiar de espondiloartritis

– Sacroileitis radiográfica

– HLA-B27+.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento inicial en la Espondilitis Anquilosante suelen ser los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) que disminuyen el dolor y la inflamación. En ocasiones producen úlceras y hemorragias gástricas.
También se utilizan corticosteroides, que igualmente alivian el dolor y la inflamación y pueden retrasar el daño de las articulaciones. Son muy útiles para tratar los brotes de la enfermedad, pero administrados de forma continua pueden producir efectos secundarios como fragilidad ósea, glaucoma o cataratas.
Afortunadamente también se dispone de otros medicamentos que además de combatir los síntomas, combaten la enfermedad. Son capaces, pues, de evitar que la enfermedad progrese, se llaman “fármacos antiinflamatorios modificadores de la enfermedad” (FAMEs). Se utilizan en monoterapia, en combinación con otros FAMEs e, incluso, con los fármacos biológicos.
Los FAME convencionales ayudan a prevenir el daño articular y mejoran a muchos pacientes a los que se les administran. Se utilizan en los casos más severos y cuando se afecta la columna y otras articulaciones.
Los FAME biológicos, entre ellos, los anti-TNF (bloqueantes del Factor de Necrosis Tumoral Alfa), han demostrado en los últimos años que son capaces no sólo de retrasar la enfermedad, también de evitar que progrese. Estos fármacos bloquean el exceso de TNF, lo que detiene el proceso inflamatorio que origina el daño de las vértebras y las articulaciones.
Antes de recibir cualquier medicamento biológico su médico ha de comprobar la ausencia de tuberculosis.
Según los especialistas, los tratamientos biológicos deben administrarse en la primera etapa de la enfermedad, cuando aún el daño radiológico es mínimo, o no ha comenzado, para evitar lesiones irreversibles.
En el tratamiento de la Espondilitis Anquilosante no se ha de olvidar la rehabilitación, la cual con sus ejercicios destinados a fortalecer la espalda y evitar la pérdida de movilidad, constituyen un pilar fundamental. Deportes como la natación, que permite la extensión de la espalda y la movilidad de hombros y caderas, son especialmente adecuados y recomendables.

 

CONSEJOS PRACTICOS

  • Los pacientes con esta enfermedad deben evitar trabajos que dañen la columna lumbar, como son los de carga y descarga, así como los deportes con riesgo de traumatismo articular y óseo, y no utilizar fajas o corsés, puesto que favorecen la inmovilidad de la espalda. Especial cuidado deben tener también con las malas posturas, estar demasiado tiempo sentado o en la cama.
  • Es aconsejable dormir en colchón duro y practicar natación, un ejercicio que permite la extensión de la espalda y la movilidad de hombros y caderas.
  • Se desaconseja el hábito del tabaco para no perjudicar la función respiratoria, y porque se ha comprobado que los fumadores tienen mayor probabilidad de padecer la enfermedad.
  • Una ducha matinal relaja los músculos y alivia la rigidez de las mañanas.
  • Para la espondilitis pueden aplicarse los mismos consejos que para la artritis reumatoide, de alimentación, ejercicio y evitar la obesidad.
  •  El cumplimiento del régimen terapéutico es un elemento clave para controlar la enfermedad. Por este motivo es especialmente importante estar bien informado de la enfermedad y las características de los tratamientos que se tienen prescritos.
  • El apoyo familiar. En todas las dolencias crónicas, el apoyo de tus seres queridos ayuda a sobrellevar la enfermedad. Si cuentas con entorno familiar y de amigos, sin duda constituyen un valiosísimo apoyo.
  • Asóciate. En nuestro país hay muchas asociaciones de pacientes que pueden proporcionarte mucho apoyo.

 

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